Cuando decides ser padre no te planteas las millones de cosas con las que vas ha tener que lidiar, cosas como: cómo sabré  cuando tiene hambre o sueño, como se adaptará al cole o como afrontar una temporada de todo No, o donde hay que ir a inscribirlo o solicitar la baja paternidad/ maternidad. Todas esas preguntas o dudas surgen sobre la marcha porque si eres primerizo no sabes, ni te imaginas la de dudas que surgen.

Cuando por fin tienes ese ser creciendo en tu barriguita empiezan esas primeras dudas, todas muy fáciles de resolver con preguntar a la matrona o matrón y al o la gine. Esos 9 meses son maravillosos porque sientes como nunca antes habías  sentido y no puedes creer como ya quieres con esa intensidad que roza la locura. Y llegado el momento de nacer, se mezclan sentidos distintos de miedo, de felicidad, de alegría, millones de esas dudas aparecen ya… pero todas las irás gestionando cómo  si lo hubieses hecho toda la vida, es algo innato, la naturaleza es sabía y ese saber ya lo tienes en tu memoria.

Te preparas para pasar el máximo tiempo con tu peque, lo miras y remiras mientras duerme, lo bañas con mimitos,  cada segundo gira a su alrededor, no te planteas separarte de él. Pero tras 15 insultantes días el padre debe partir a otro lugar, lejos de aquí … a currar, sí 15 míseros días, como si pidieran limosna, pretendiendo en esos 15 días  que el padre de la criatura cree un vínculo paternal mega sólido. Y si esta proeza te parece poco, agárrate que viene curva, las mamás tenemos 16 semanas y vuelta a tu vida laboral, y el peque que parece ser que ya sabe valerse por él  solo, pues lo dejas en casa al cuidado de alguien o en una guardería, jardín de infancia, escoleta o como se llame, porque ya es mayor y no necesita de ti. Y mientras, la OMS recomienda hasta los 6 meses lactancia exclusiva, pero llegas al pediatra y a los 4 meses ya te dice que empieces con fruta o con cereales para merendar o cenar, claro así cualquiera se aclara.

Y cuando ves llegar ese momento que tienes que partir tu, acuden a tu cabeza esas mil preguntas, y ahora qué? Y cómo?… y si tienes la suerte de reducirte la jornada y que no te miren como un bicho raro o pedirte excedencia y que no te llamen loca, pues podrás cuidar, educar y jugar con tu hijo/a, sino deberás o bien incorporarte con un gran dolor en tu corazón al trabajo o renunciar al trabajo y quedarte con tu peque. Algunos padres, locos de atar, son ellos los que deciden hacer todo esto, y son señalados y apuntados con el dedo, pero les importa un bledo!!!!

Y no creéis que esto debe acabar que no debemos escoger, ni sufrir, ni tener 15 días unos, ni 16 semanas otras, no creéis que debemos equipararnos a los países europeos y disfrutar de años, sí años, de paternidad/maternidad y poder compartirla con el padre y luego regresar al trabajo sin ser señalado. Y además poder conciliar nuestra vida laboral y no hacer jornadas de tropecientas horas y llegar a casa como si vinieses de hacer un maratón y no puedes jugar con tus hijos porque hay que preparar cena, comida del día siguiente, duchas, revisar ejercicios,  lecturas, y a dormir porque mañana hay que trabajar.

Esta conciliación  es de todos porque o eres padre o lo serás en un futuro y te gustará poder tener esa conciliación, terminar a las 5 y llevar a tus hijos al parque, a la biblioteca, recogerlos del cole, llevarlos al médico cuando lo necesiten… Y cuando digo todos, no lo digo para que te pongas en mi lugar ni en lugar de muchos padres y madres,  sino porque tu eres hijo, y tus padres se harán mayores y necesitarán ser atendidos, ir al médico,  un día puede que estén ingresados y tu necesitarás estar con ellos, y no tiene que ser esos días descontados de tus vacaciones,  ni de asuntos propios, sino tener la libertad de un horario flexible, de trabajar desde casa.

Por eso os pedimos desde @madresguerreras y #madrestetamoranas que os unáis a esta lucha por una #Conciliación real, que no debamos escoger nadie entre la vida familiar y la vida laboral. Que nadie sea ninguneado por decidir estar con sus hijos, sino que todos tengamos ese derecho.

Si decidimos tener hijos no es para que los cuiden ni abuelos,  ni nannys, ni llevarlos a una guardería. Al igual siento por mis padres, en este caso ya por mi madre, porque mi padre ya faltó, pero los días que puede estar con él, llevarlo al médico, que fueron cientos, lo pude hacer porque no trabajaba, la crisis ayudó  a ello, pero tengo claro que si hubiese estado trabajando no podría haberlo hecho, porque no existe esa Conciliación.

Y hoy levanto mi voz porque quiero esa Conciliación y espero que todos lo hagáis. El equipo #tetemor somos mamís guerras que nos unimos a esta maravillosa iniciativa, podéis seguirnos en Twitter ya que se hacen quedadas para luchar y hacer ruido, bajo el nombre de #ConciliaresVivir #ConciliAción.